En SAMPIN creemos que la información es poder. Por eso, te invitamos a informarte con fuentes autorizadas y confiables sobre los principales trastornos de salud mental y los contactos oficiales a los que puedes acudir en caso de necesitar ayuda. NO debes autodiagnosticarte. Solo los psicólogos y psiquiatras cualificados tienen la formación necesaria para realizar un diagnóstico correcto, basado en evaluaciones exhaustivas y en un profundo conocimiento de la salud mental.
En esta sección encontrarás:
1) Conociendo la Salud Mental definiciones claras de los principales trastornos de salud mental.
2) Orientación básica sobre cómo reconocer señales de alerta.
3) Números oficiales y líneas de atención disponibles en México para recibir apoyo inmediato.
Nuestro objetivo es que cuentes con información verificada que te ayude a comprender mejor tu bienestar emocional y sepas a dónde acudir si necesitas acompañamiento profesional. Porque dar el primer paso hacia la salud mental comienza con estar bien informado.
Existe una diferencia entre la ansiedad ocasional y los trastornos de ansiedad.
La ansiedad ocasional implica preocupación o miedo temporales, mientras que un trastorno de ansiedad se caracteriza por ansiedad, preocupación o miedo lo suficientemente intensos como para interferir con las actividades diarias.
Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y el trastorno de ansiedad social.
También conocido como enfermedad maníaco-depresiva, es un trastorno cerebral que provoca cambios inusuales en el estado de ánimo, la energía, los niveles de actividad y la capacidad para realizar las tareas cotidianas.
Los síntomas del trastorno bipolar son más graves que los altibajos normales que todas las personas experimentan de vez en cuando. Estos síntomas pueden ocasionar relaciones dañadas, bajo rendimiento en el trabajo o la escuela e incluso conducir al suicidio. Sin embargo, el trastorno bipolar puede tratarse. Una combinación de consejería profesional y medicación ayuda a la mayoría de las personas a llevar una vida productiva y plena.
En ocasiones, los síntomas del trastorno bipolar no se reconocen como parte de un problema mayor, por lo que pueden pasar años antes de que una persona reciba un diagnóstico y tratamiento adecuados. Aunque algunas personas presentan síntomas durante la infancia, el trastorno bipolar suele desarrollarse en la adolescencia tardía o en la adultez temprana.
La depresión es una enfermedad médica grave; no es algo que uno “se inventa” en la cabeza. Es mucho más que sentirse “triste” o “desanimado” por unos días. Los síntomas de la depresión son intensos y debilitantes. Se caracteriza por sentirse “abatido”, “sin energía” y “sin esperanza” durante semanas seguidas.
Diversos factores pueden contribuir a su aparición, como el estrés, la mala alimentación, enfermedades físicas, pérdidas personales, dificultades en las relaciones y la presencia de otros trastornos médicos.
La depresión no siempre es fácil de detectar, y las personas que la padecen pueden experimentar síntomas diferentes. Puede manifestarse a través de:
1) Falta de apetito o comer en exceso.
2) Insomnio o un deseo excesivo de dormir.
3) Consumo problemático de drogas y alcohol.
4) Conducta sexual riesgosa o promiscuidad.
5) Actitudes hostiles, agresivas o comportamientos de riesgo.
El trastorno esquizoafectivo es una condición psiquiátrica que comparte elementos tanto con el trastorno bipolar como con la esquizofrenia.
Las personas que lo padecen suelen experimentar un curso de inestabilidad del estado de ánimo, con episodios que recuerdan al trastorno bipolar, incluyendo fases de manía y depresión, así como episodios depresivos unipolares recurrentes. Sin embargo, también presentan síntomas psicóticos persistentes, como delirios y alucinaciones, que pueden continuar incluso entre los episodios principales de inestabilidad emocional.
En general, se considera que los pacientes con trastorno esquizoafectivo tienen un pronóstico más favorable que quienes padecen esquizofrenia, aunque no tan positivo como el de quienes presentan un trastorno bipolar con remisión completa o un trastorno depresivo mayor recurrente.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una condición crónica que afecta a millones de niños y que, con frecuencia, persiste en la edad adulta. El TDAH incluye una combinación de problemas como la dificultad para mantener la atención, la hiperactividad y la conducta impulsiva. Los niños con TDAH también pueden enfrentar baja autoestima, relaciones complicadas y rendimiento escolar deficiente. En algunos casos, los síntomas disminuyen con la edad.
Sin embargo, algunas personas nunca superan completamente sus síntomas de TDAH. Aun así, pueden aprender estrategias para tener éxito. Aunque el tratamiento no cura el TDAH, sí puede ayudar de manera significativa a controlar los síntomas. El tratamiento suele incluir medicación y intervenciones conductuales. Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden marcar una gran diferencia en los resultados.
El trastorno de identidad disociativo (TID) es una condición psiquiátrica en la que la persona escapa de la realidad de manera involuntaria y poco saludable.
Quienes lo padecen experimentan una desconexión y falta de continuidad entre pensamientos, recuerdos, entorno, acciones e identidad. Los síntomas del TID —que pueden ir desde la amnesia hasta la presencia de identidades alternas— dependen en parte del tipo de trastorno. Generalmente, los síntomas se desarrollan como una reacción al trauma, ayudando a mantener alejados recuerdos difíciles.
En momentos de estrés, los síntomas pueden intensificarse temporalmente y hacerse más evidentes. Los trastornos disociativos provocan problemas en el funcionamiento de la vida diaria.
El tratamiento del TID puede incluir psicoterapia (terapia de conversación) y medicación. Aunque tratar los trastornos disociativos puede ser complejo, muchas personas aprenden nuevas formas de afrontamiento y logran llevar vidas saludables y productivas.
